miércoles, 21 de abril de 2010

Circo Callejero (tema de seguimiento)

Circo Callejero (tema de seguimiento)
El puente de rectoria, un espacio de practicas circences (Resultados de la entrevista a Oscar y Paulo (malabaristas))

Después de varias conversaciones informales y etnografías realizadas a los jóvenes que practican circo callejero en el área verde del puente cercano a rectoría de la UNAM, el pasado viernes 16 de abril realicé una entrevista a profundidad con quienes fueran pioneros de este movimiento: Oscar y Paulo.

Oscar tiene 36 años de edad y estudió leyes, sin embargo desde hace ocho años el malabarismo en conjunto con la artesanía han sido su estilo de vida.

Paulo tiene 38 años de edad y estudió Geografía; actualmente es maestro de tal tópico en una secundaria y de manera paralela se dedica al malabarismo y al arte clown. El malabarismo ha sido parte de su vida desde hace 14 años.

Para ellos el malabar es un juego rítmico que transmite su propia esencia, movimiento y magia, “es música para los ojos” esta sería una frase que en una ocasión un valedor –así lo menciona Paulo- le compartiera.

“Hacer malabarismo es aprender a pensar; no te oxidas; te vuelves mas ágil” (Paulo)

“Malabar es enseñarle al cuerpo a bailar” (Oscar)

El malabar es

parte de la globalización, en muchos países es una herramienta de vida. Paulo menciona: “Yo conozco a gente que domina este arte y viaja por el mundo dando talleres y fácilmente de eso sobrevive”

Oscar: “Es una forma de adquirir cosas, una naturaleza artística, otra visión de la realidad” “Es un dialogo con la gente”

Paulo: “Malabarear atrapa la atención, rompe limitaciones”

Inicios

Paulo cuenta que en Enero del 1996, el viajó por el sur del país y conoció a unos jóvenes españoles que le enseñaron a usar el golo, y viajó con ellos hasta Panamá, dominando cada vez más el instrumento.

A principios de 1997, mandó construir el suyo, con un carpintero y un tornero. Vio que el hechizo le funcionó y decidió hacer una producción en mayoreo como forma de adquisición económica. Fue entonces cuando la plaza de Coyoacán se convirtió en escenario de demostración de uso, y venta de los golos. El negocio prospero y cada vez surgían más jóvenes que lo practicaban.

Oscar por su parte comenta que hace ocho años el viajó por América Latina y fue ahí donde conoció a unos chicos en Panama, quienes le enseñaron a malabarear.


Circo callejero en México

Al circo callejero le falta evolución en comparación con Europa y América Latina, donde esta expresión lleva décadas practicándose, y a su vez es considerada con respeto, orgullo; como un estilo de vida y una forma de abstracción de la realidad.

Señalan que en México no existe una integración artística, que no hay maestros del arte circense, por lo general quiénes imparten este conocimiento son extranjeros.

“Nuestra generación es la primera en practicar el malabarismo y otras artes circenses en nuestro núcleo familiar” menciona Paulo; a su vez expresa que la generación de sus hijos se observa prometedora, como una generación de gran nivel, pues suelen ser niños interesados y hábiles en este arte callejero desde corta edad. Paulo platica que su hijo suele ser su compañero de espectáculo, que lanza varias clavas para sus seis años de edad, que se le ve el gusto por el malabarismo y el arte escénico.


La apropiación del espacio

Hace tres años Paulo y Oscar solían entrenar en un jardín de Coyoacán, pero la delegación instaló puestos de comercio, lo que les obligó a buscar un lugar agradable para sus prácticas, un área de entrenamiento-aprendizaje. Fue entonces cuando el área cercana al puente de rectoría se les vino a la mente y empezaron a frecuentarla.

Un día el rector los vio desde la ventana de su oficina, mientras preparaba su café; le llamó tanta la atención estos chicos que bajó a charlar con ellos. Para el rector fue agradable que los chicos se apropiaran del espacio de esta forma; ese día fue invitado a malabarear junto con los chicos y accedió.

Oscar comenta que ha habido días en los que alrededor de 80 personas se congregan en ese espacio. “De aquí saldrán grupos de malabaristas de buen nivel”, “Este espacio a generado otros espacios” comentan Oscar y Paulo.

“Este espacio es una necesidad, es gratis, debe ocuparse, cuidarse y para que trascienda se requiere una colectividad presente”

Oscar menciona que antes de que se apropiaran del espacio, esa área se encontraba abandonada de cierto modo, olía mal -solía ser baño para indigentes- sin embargo desde la llegada de los malabaristas ha mejorado, ha habido mayor limpieza y vigilancia en la zona.

Para Oscar y Paulo haber contribuido con la formación de ese grupo ha sido un cumulo de experiencias satisfactorias. Han creado historia y han generado propagación de esta expresión artística.

“Esto es una familia con interés y pasión por el malabarismo”, comenta Paulo.

Para ellos lo que se requiere es mayor compromiso y puntualidad por parte de los asistentes de ese espacio para progresar con proyectos más complejos.

Actualmente ellos se han visto en la necesidad de generar un sentido de pertenencia, hacer uso de estrategias comunicativas que le den identidad al grupo, al espacio, como: una revista donde se publiquen anécdotas, personajes, eventos, trucos, etc.; camisetas con un logo representativo, donde el puente sea un símbolo; volantes, para generar mayor arraigo, pasión, interés y compromiso.


Preparación para el espectáculo

Cuando Paulo tiene un evento que cubrir, el demora dos horas en prepararse; el maquillaje que suele portar es minucioso.

Por su parte, Oscar, suele mentalizarse, entrenar durante el dia para evitar fallas durante el show de fuego nocturno. Antes de iniciar, él saluda al fuego y se inca ante él para demostar respeto y humildad. Para Oscar el fuego es nuestro abuelo –asi era considerado en culturas prehispánicas- porque es algo cotidiano, nos provee alimento, protección, etc.

De las mejores experiencias

Paulo: Un día fui contratado para trabajar en un evento social en la colonia América, una de las más conflictivas de la Cd. de México. Poco antes de iniciar el espectáculo le sugerí al dueño del hogar, llevarlo a cabo en la calle para que todos pudieran verlo, el señor accedió, y la gente estaba muerta de risa. Cuando me retiré del lugar, uno de los chavos de ahí, me ayudó a guardar mis cosas y me dijo: -Gracias, porque en este barrio no hay risa y tú la trajiste.

Oscar: La gente que he conocido.

La visión futura

Paulo: Dentro de diez años, yo estaré bien fuerte y tirando seis clavas.

Oscar: Dentro de diez años, yo ya habré creado un concepto teatral, artesanal y práctico para transmitir lo que pienso y creo. Por el momento me hace falta un discurso, técnica y elementos que mejorar. Como malabarista me encuentro en una fase media.

2 comentarios:

  1. Leilany es muy interesane el tema que elegiste y sobre todo que no te quedaste en investigar en fuentes documentales, sino que te lanzaste a conversar con los actores del hecho a exponer. Muy bien!!!!

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  2. Gracias. Estudiar identidades grupales brinda otra perspectiva de la sociedad. Lo he disfrutado.

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