El sentido del espacio
La globalización y la tendencia hacia el modernismo han generado polis con majestuosas edificaciones y diversos espacios públicos, no obstante la ciudad no solo radica en lo físico sino en la interacción simbólica-social de quienes la componen.
“La ciudad es producto de la intención humana, resultado de la acción social, escenario de conflictos sociales y derivación de manifestaciones culturales” (Tamayo y Wildner, 2005:28).
Ciudad Universitaria no es una excepción. Aunque sea en menos dimensión es escenario de diversos procesos sociales: académicos, de recreación, de protesta, incluso hasta ha fungido como albergue: hospeda indigentes, y por si fuera poco, en ocasiones, como morgue: pues ha sido depósito de cadáveres por la mafia urbana; pero bueno el punto que nos interesa es la manifestación artístico-cultural desarrollada en este recinto, donde bien encaja la actividad circense del puente de rectoría de Ciudad Universitaria.
De aquí que Ciudad Universitaria al igual que una urbe genera espacios públicos, espacios de interaccionismo simbólico para diversas identidades grupales, una de ellas es este grupo de malabaristas que he venido comentando. Estos chicos se han apropiado de ese espacio de entrenamiento y enseñanza-aprendizaje de este arte alternativo, es decir a través de su práctica han dado sentido a la producción y reproducción de significados a la estructura de orden socio-espacial. De esta manera la identidad se encuentra totalmente relacionada con el espacio, al respecto: “Los conceptos de espacio e identidad se corresponden dialécticamente; existe una relación evidente entre el espacio urbano y la construcción de las identidades” (Hall, 1991)
Por su parte el antropólogo francés Marc Augé designa el término de “lugar antropológico” al lugar donde se refleja la memoria y lo propio de un grupo, por tanto es definido a través del sentido que le ha sido inscrito. Este término forma parte de la teoría clásica de Augé sobre lugares y no-lugares, en la cual los no-lugares son aquellos espacios que simbolizan lo provisional, son espacios de paso y transito que carecen de condiciones de interacción e historia para formar identidad colectiva o común. En cambio un lugar, es un “lugar practicado” donde hay una función, historia e identidad. Así pues, la diferencia de un lugar o un no-lugar se basa en las diferentes maneras de apropiación, de dar sentido a los espacios e identificarse con él.
Ejemplo: El área verde cercana al puente de rectoría de CU es un “lugar” para los chicos circenses, pues es significativo para ellos, es su zona de recreación, de enseñanza-aprendizaje, de establecimiento de relaciones afectivas, de generación de proyectos trascendentales… no obstante no lo es para quien transita por ahí para ir al estadio por ejemplo, pues no establece ninguna interacción e historia ahí.
Al respecto los chicos que ahí entrenan, mencionan:
“Esto es Circo independiente. Es un circo callejero porque la calle es de todos. No hay carpa, no hay una estructura. Es del barrio, para el barrio, por el barrio.” (Yair Martínez)
“Este espacio es una necesidad, es gratis, debe ocuparse, cuidarse y para que trascienda se requiere una colectividad presente.” (Oscar Cruz)
“De aquí saldrán grupos de malabaristas de buen nivel”, “Este espacio a generado otros espacios” comentan Oscar y Paulo.
“Ha habido días en los que alrededor de 80 personas se congregan en ese espacio.” (Oscar Cruz)
Estudiar las identidades urbanas ayuda a comprender como la gente se organiza social y espacialmente, se identifica entre sí, e interpreta su entorno.
Bibliografía
Tamayo, Sergio y Kathrin Wildner (coords.) Identidades Urbanas. México: Universidad Autónoma Metropolitana. Colección Cultura Universitaria No. 85. Serie Ensayo. ISBN: 970-31-0457-6 2005
sábado, 15 de mayo de 2010
Circo Callejero (tema de seguimiento)
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